La isla de Madagascar es un auténtica caja de sorpresas en lo que a la evolución se refiere por su desarrollo más lento respecto al del resto de África. Y la gran variedad de camaleones del 'octavo continente' es probablemente una de las mejores muestras de su biodiversidad.

El secreto está, como cantaba Sinatra, 'under my skin': los camaleones cambian sus colores reordenando un entramado de nanocristales en la capas superiores de las células de su piel. Este entramado funciona como una especie de “espejo selectivo”, según los biólogos y físicos que ha descrito el sofisticado sistema. El equipo se percató de que el reptil no contaba con células con pigmentos amarillos y rojos, algo que comprobaron observando con un microscopio electrónico dentro de una célula llamada cromatóforo (una tipo de célula que refleja la luz).
Los nanocristales cuentan con una disposición muy ordenada, que provoca que reflejen un color, como el verde. Cuando un macho amenaza a otro extienden las células de su piel, reflejando un color con mayor longitud de onda, como el amarillo.

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